Probablemente no seas consciente de que existen especies que llevan en este planeta miles y miles de años. Un ejemplo de ello es la planta más longeva de la biosfera, la Posidonia Oceanica.
La clave de su edad está en el crecimiento por clonación. Este proceso se basa en la división continua de las zonas donde se producen nuevas células, y del crecimiento extremadamente lento de sus tallos, denominados rizomas. Los científicos han descubierto que los rizomas crecen un centímetro cada año y ocupan lentamente el espacio hasta extenderse varios kilómetros produciendo millones de plantas a partir de un mismo clon.
Esta planta acuática tiene a simple vista la apariencia de un alga, pero es mucho más que eso. Esta planta marina posee hojas, tallo, raíces, flores, frutos, tejidos vasculares, y tiene tendencia a formar bastas praderas submarinas de una importancia ecológica incalculable. Tanto es así que esta planta endémica del Mediterráneo fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en reconocimiento a sus múltiples beneficios para el medio ambiente.
Constituye la comunidad clímax del mar Mediterráneo y ejerce una considerable labor en la protección de la línea de costa de la erosión. Dentro de ellas viven muchos organismos animales y vegetales que encuentran en las praderas alimento y protección. Se la considera un buen bioindicador de la calidad de las aguas marinas costeras, ya que esta especie solo vive en aguas limpias.
Pero, ¿por qué es tan importante está especie? Las praderas que forman proporcionan una alta cantidad de biomasa y de oxígeno, creando así hábitats idóneas para diferentes especies marinas.
La presencia de la posidonia en las costas mediterráneas da lugar a que éstas tenga una mayor diversidad, que obtengamos más oxígeno y que las playas sufran una menos erosión.
Por cada metro cuadrado, las praderas de posidonia oceánica son capaces de generar hasta 20 litros de oxígeno diario, colocándose con estos datos como una de las fuentes de oxigenación del mar Mediterráneo de mayor importancia.
